domingo

Madre Rutinaria

Me levanto, me ducho, despierto a los niños, los subo al auto los dejo en el colegio, al trabajo, de vuelta a casa, besos y me duermo…A si son 5 días de la semana. Me aburre de sobremanera la rutina diaria y por supuesto me colapsa. Pero la única parte que rescato son los “besos”.Aunque últimamente, y con la edad Sebastian está un poco mas esquivo, pero al menos me quedo con la sensación de que lo cotidiano tiene vida...Toda la vida que se pierde luego de que después de mis dulces ocho horas de sueño, suena el despertador. Me da la sensación que tan solo han pasado 15 minutos.
Todo eso que acaba con las vacaciones de invierno de mis hijos. Pero luego de esas dos semanas despertar nuevamente a la pesadilla, el relojito que suena a las 6.45 de la mañana otra vez y no hay nada que hacer. Con eso también se acaba la hora y media extra de sueño que teníamos las madres de chile. Durante los 5 meses siguientes se viene la segunda temporada de la escalada matutina. “el bostezo, la bata, la peineta, el auto, las tareas y el beso apurado en la noche”, envasando comida por las noches y los almuerzos especiales para los niños en el colegio, y si a eso le sumamos el arreglo de los bolsos, con eso tenemos la hora promedio.
La Sofía esta aprendiendo a comer Brócoli este año, con todo el cuento de los “arbolitos” que le invente, estaba encantada. ero no paso lo mismo con el pescado, sobre todo cuando me pregunto que si para comerlo había que matar a los amigos de Nemo. Está claro que no le podía decir que estos eran “otros” pescados. Mi hija es puro corazón, y está claro que no habría historia que le sacara la idea de la cabeza. La sola idea de pensar que seria cierto .la aterraba; Entonces ya iba predispuesta a no almorzar en el colegio. Y antes de que se desnutriera o comprara algo cero nutritivo a la tía del kiosco, opté por el menú de casa en termo.
Armar el termo Día tras día tiene su ciencia. Primero tengo que ver que es lo que deja María en el refrigerador, (si es que deja algo, porque cuando se le hace tarde corre para alcanzar la micro); Luego poner la comida en el microondas, para a la mañana siguiente solo limitarme a apretar un botoncito y procurar que el aparato quede con agua caliente para preservar la temperatura del almuerzo de mi hija, en eso media hora.
¿Que mas? A si, la colación hay que tener cabeza y tiempo para preparar el “combo” perfecto. Cuidar que nada lleve grasas trans, incluir frutas con forma para Julián, el yogurt con menos azúcar para Sofía. Y pancito por si da hambre en media mañana. En eso se van otros minutos.
No sé que tiene la noche, pero al igual que en la mañana el reloj avanza condenadamente rápido .Y ya son las diez! Con esto los programas nocturnos en la pantalla de la televisión de la cocina. Fuerzas misteriosas que actúan sobre mi celular esas horas, que mientras tomo las loncheras, comienza a sonar al ritmo del tecno que la Sofi me programo de Ringtone. Mi jefa, que siempre se acuerda de algo a ultima hora, justo antes de quedarse dormida, aunque yo aun no me eh sacado ni el maquillaje, y ahí se pega hablándome largos minutos de todo lo que podría decirme al día siguiente. La extraña fuerza misteriosa no tiene otro nombre que “soledad” .Ella no tiene que levantar crios, ni soportar el frío que inunda los pies en la madrugada. Lo cierto es que ella no recibe los besos de buenas noches que aunque sean apurados es un beso al fin y al cabo.

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